Las 7 enfermedades mortales de la gerencia según W. Edwards Deming

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Una empresa puede tener buenos productos, trabajadores capacitados e incluso suficientes recursos económicos y, aun así, presentar problemas que terminan afectando sus resultados. ¿Por qué sucede esto? A veces buscamos la explicación en los trabajadores, en la competencia o en las ventas. Sin embargo, algunos de los problemas más graves pueden encontrarse en la propia forma en que una organización es dirigida. W. Edwards Deming, reconocido por sus aportes a la gestión de la calidad, identificó una serie de problemas administrativos a los que denominó “las siete enfermedades mortales”. Con esta expresión se refería a prácticas de gestión capaces de perjudicar seriamente el desempeño y la supervivencia de una organización. Aunque estas ideas fueron desarrolladas hace varias décadas, muchas siguen siendo fáciles de reconocer en empresas actuales. Imaginemos, por ejemplo, un negocio donde cada mes cambian las prioridades, los gerentes solamente se preocupan por los resultados inmediatos, existe una alta rotación de directivos y todas las decisiones se toman mirando únicamente cifras. Probablemente exista un problema que va más allá del trabajo de un empleado. Veamos cuáles son las 7 enfermedades mortales de la gerencia según Deming, qué significan y cómo podemos reconocerlas mediante ejemplos. ¿Quién fue W. Edwards Deming? William Edwards Deming fue un estadístico, profesor y consultor estadounidense que tuvo una importante influencia en el desarrollo de los métodos modernos de gestión y mejora de la calidad. Uno de los aspectos centrales de su pensamiento fue comprender que la calidad no depende solamente de inspeccionar un producto cuando ya está terminado. También depende de cómo se diseñan, administran y mejoran los procesos de una organización.Esta perspectiva cambia bastante la manera de analizar los problemas empresariales. Supongamos que en una fábrica aparecen constantemente productos defectuosos. Una respuesta sencilla sería culpar al trabajador que los fabrica. Pero un administrador debería hacer más preguntas: ¿La maquinaria funciona correctamente? ¿El trabajador recibió capacitación? ¿Los materiales son adecuados? ¿El procedimiento está bien diseñado? ¿Los objetivos son realistas? ¿Existe suficiente tiempo para realizar correctamente el trabajo? Deming puso especial atención en este tipo de problemas relacionados con los sistemas y la dirección. Dentro de ese pensamiento encontramos sus famosas siete enfermedades mortales de la gerencia. ¿Qué son las 7 enfermedades mortales de la gerencia? Son problemas o prácticas administrativas que Deming consideraba especialmente perjudiciales para las organizaciones. Las siete son: 1. Falta de constancia en el propósito. 2. Énfasis en las ganancias a corto plazo. 3. Evaluación por desempeño, calificación de méritos o revisión anual. 4. Movilidad de la alta dirección. 5. Administrar una empresa basándose únicamente en cifras visibles. 6. Costos médicos excesivos. 7. Costos excesivos de responsabilidad y garantías legales. Las primeras cinco pueden entenderse fácilmente dentro de organizaciones de muchos países. Las dos últimas estuvieron especialmente relacionadas con el contexto empresarial estadounidense analizado por Deming. Ahora veamos qué significa cada una. 1. Falta de constancia en el propósito Una empresa necesita saber hacia dónde quiere ir. Parece evidente, pero en la práctica no siempre sucede. Algunas organizaciones cambian constantemente de prioridades. Hoy quieren mejorar la calidad, mañana solamente quieren reducir costos y la semana siguiente abandonanambas cosas para concentrarse en otra iniciativa. Cuando esto ocurre continuamente, los trabajadores pueden terminar preguntándose: “¿Cuál es realmente la prioridad de la empresa?” Deming consideraba fundamental mantener una constancia en el propósito, especialmente cuando se trata de mejorar productos, servicios y procesos pensando en la permanencia de la organización. Ejemplo sencillo Imaginemos un restaurante cuyo propietario anuncia: “A partir de ahora nuestra prioridad será ofrecer la mejor atención del barrio”. Comienza a capacitar a los trabajadores y mejorar determinados procesos. Dos semanas después abandona el proyecto porque quiere reducir todos los gastos. Al mes siguiente cambia nuevamente la estrategia. El problema no consiste en modificar una decisión cuando las circunstancias lo requieren. Las empresas necesitan adaptarse. El problema aparece cuando no existe una dirección suficientemente clara y estable. Una organización necesita objetivos de largo plazo que orienten sus decisiones. 2. Énfasis en las ganancias a corto plazo Toda empresa necesita resultados económicos para mantenerse. Deming no estaba diciendo que obtener ganancias fuera malo. El problema aparece cuando el resultado inmediato se convierte en la única preocupación de la dirección. Una decisión puede mejorar los números de este mes y perjudicar a la empresa durante los próximos años. Un ejemplo Supongamos que una fábrica necesita realizar mantenimiento preventivo a sus máquinas. El gerente decide suspenderlo para reducir gastos. Este mes los costos disminuyen y los resultados financieros parecen mejores.Pero unos meses después una máquina importante falla y la producción debe detenerse. El ahorro inicial termina provocando un costo mucho mayor. Lo mismo puede suceder cuando una empresa reduce capacitación, utiliza materiales de menor calidad o elimina personal indispensable únicamente para mejorar rápidamente determinados indicadores. Lo barato hoy puede resultar muy caro mañana. Una buena gerencia necesita equilibrar los resultados actuales con la sostenibilidad futura. 3. Evaluación del desempeño y calificación por méritos Esta probablemente sea una de las ideas de Deming que más discusión puede generar. Muchas organizaciones evalúan individualmente a sus trabajadores para decidir promociones, bonificaciones o reconocimientos. ¿Por qué Deming veía problemas en este sistema? Porque el rendimiento de una persona no depende exclusivamente de ella. También puede depender del sistema en el que trabaja. Imaginemos dos vendedores. El primero recibe una zona con muchos clientes habituales, buenos productos disponibles y apoyo constante. El segundo recibe una zona complicada, tiene problemas frecuentes de inventario y además utiliza un sistema informático que falla. Al terminar el año, el primero vendió mucho más. Si solamente observamos el resultado final podríamos concluir: “El primero es excelente y el segundo es malo”. Pero esa comparación puede ignorar las condiciones en las que trabajaron. Esto no significa que las empresas nunca deban revisar el desempeño. La enseñanza importante es que no debemos atribuir automáticamente todos los resultados a la capacidad individual de una persona sin analizar el sistema. 4. Movilidad de la alta direcciónImaginemos una empresa que cambia de gerente constantemente. Llega un gerente y establece una estrategia. Seis meses después se marcha. Llega otro, elimina lo anterior y comienza un nuevo proyecto. Un año después vuelve a cambiar la dirección. ¿Qué puede ocurrir? Los proyectos de largo plazo difícilmente llegan a madurar. Además, cada nuevo responsable necesita tiempo para comprender a los trabajadores, clientes, procesos, proveedores y problemas de la organización. Por eso Deming consideraba la movilidad excesiva de la gerencia como otra enfermedad. La experiencia acumulada dentro de una organización tiene valor. Esto tampoco significa que un gerente deba permanecer eternamente en su puesto. Cambiar una dirección deficiente puede ser necesario. El problema aparece cuando existe una rotación tan elevada que resulta difícil mantener estrategias y proyectos a largo plazo. 5. Dirigir la empresa basándose únicamente en cifras visibles Los números son fundamentales para administrar. Ventas, costos, rentabilidad, productividad, inventarios y flujo de efectivo proporcionan información indispensable. Pero existe un peligro: creer que todo lo importante puede observarse inmediatamente en una hoja de cálculo. Hay elementos valiosos que son difíciles de expresar mediante una cifra exacta. Por ejemplo: confianza de los clientes; conocimientos acumulados por los trabajadores; reputación de la empresa;calidad del liderazgo; relaciones con proveedores; capacidad de innovación; experiencia del equipo. Imaginemos que una empresa despide a un trabajador experimentado porque observa solamente su costo salarial. En la hoja de cálculo aparece inmediatamente un ahorro. Pero quizá esa persona conocía perfectamente a los clientes, capacitaba informalmente a compañeros nuevos y sabía solucionar problemas que otros desconocían. Ese conocimiento también tenía valor, aunque no apareciera claramente en los estados financieros. La enseñanza de Deming no consiste en ignorar los números. Todo lo contrario. Consiste en comprender que los números necesitan contexto. 6. Costos médicos excesivos Esta enfermedad se encuentra especialmente relacionada con el contexto estadounidense en el que Deming desarrolló sus observaciones. Los elevados costos asociados a la atención médica de los trabajadores podían convertirse en una carga importante para las empresas. ¿Por qué incluir esto dentro de las enfermedades de la gerencia? Porque determinados costos externos pueden afectar la competitividad y funcionamiento de una organización. Actualmente esta idea también puede llevarnos a una reflexión más amplia sobre la relación entre condiciones de trabajo, bienestar de los trabajadores y costos empresariales. Una empresa que descuida la seguridad y las condiciones laborales puede terminar enfrentando ausencias, accidentes, rotación y otros problemas. Por supuesto, los sistemas sanitarios y las responsabilidades empresariales son diferentes dependiendo de cada país.Por eso esta sexta enfermedad debe comprenderse dentro de su contexto histórico y económico. 7. Costos excesivos de responsabilidad y garantías legales La última enfermedad identificada por Deming también estaba fuertemente relacionada con la realidad empresarial estadounidense. Se refería especialmente a los elevados costos derivados de responsabilidades legales y determinados seguros. Un entorno con altos costos legales puede obligar a las empresas a destinar recursos considerables a protegerse frente a posibles reclamaciones. Sin embargo, también podemos extraer una enseñanza administrativa más general. Una empresa necesita gestionar correctamente sus riesgos. La mala calidad de un producto, incumplir normas de seguridad o actuar irresponsablemente puede provocar reclamaciones, pérdida de clientes y problemas legales. Por eso prevenir problemas suele ser mejor que intentar solucionarlos cuando el daño ya ocurrió. Un ejemplo práctico de las enfermedades de Deming Imaginemos una pequeña empresa que fabrica muebles. Durante varios meses sus ventas comienzan a disminuir. El gerente necesita mejorar rápidamente los resultados y decide reducir costos. Elimina parte del mantenimiento de las máquinas, compra materiales más baratos y suspende la capacitación. Al principio los números mejoran. Sin embargo, poco después comienzan las reclamaciones de clientes. Los trabajadores tienen más dificultades para fabricar los productos y aparecen retrasos. El gerente comienza entonces a evaluar individualmente a cada trabajador y culpa a quienes producen menos. Algunos trabajadores experimentados deciden marcharse.Finalmente, la empresa termina con menores costos en determinadas áreas, pero también con peor calidad, trabajadores descontentos y clientes insatisfechos. Este ejemplo reúne varias ideas de Deming. El problema no puede solucionarse simplemente diciéndoles a los trabajadores: “Esfuércense más”. La gerencia necesita analizar el sistema completo. ¿Qué pueden aprender las empresas actuales de Deming? Aunque las siete enfermedades fueron planteadas hace décadas, varias de sus ideas siguen resultando útiles. Una de las enseñanzas más importantes es no administrar mirando únicamente el resultado inmediato. Una organización necesita pensar en su futuro. También necesita comprender que muchos problemas no dependen solamente de las personas, sino de los procesos y sistemas en los que esas personas trabajan. Esto implica que cuando aparece un problema, un gerente debería evitar buscar inmediatamente a quién culpar. Primero conviene preguntar: ¿Qué está provocando este resultado? Tal vez exista una persona que cometió un error. Pero también podría existir un procedimiento mal diseñado, capacitación insuficiente, información incorrecta o herramientas inadecuadas. Deming y la mejora continua Las enfermedades mortales de la gerencia tienen sentido dentro de una idea mucho más amplia: mejorar continuamente la organización. Una empresa no debería esperar a que aparezca una crisis para comenzar a revisar sus procesos. Puede observar resultados, detectar problemas, aprender de ellos e introducir mejoras de manera constante.Pensemos nuevamente en un restaurante. Si cada semana aparecen errores en los pedidos, simplemente culpar al camarero probablemente no solucione el problema. Quizá cocina recibe órdenes poco claras. Tal vez el sistema de pedidos está mal diseñado. O puede que los trabajadores nuevos no estén recibiendo capacitación suficiente. Un administrador que piensa en términos de mejora intenta encontrar la causa del problema, no solamente su consecuencia. Las 7 enfermedades de Deming resumidas Enfermedad Falta de constancia en el propósito Problema principal No mantener una dirección clara a largo plazo Énfasis en ganancias a corto plazo Sacrificar el futuro por resultados inmediatos Evaluación individual por méritos Ignorar la influencia del sistema sobre el rendimiento Movilidad de la gerencia Cambios frecuentes que dificultan proyectos de largo plazo Gestión basada únicamente en cifras Ignorar factores importantes difíciles de medir Costos médicos excesivos Impacto económico de elevados costos sanitarios Costos legales excesivos Preguntas frecuentes Elevados gastos relacionados con responsabilidad y garantías ¿Cuáles son las 7 enfermedades mortales de Deming? Son la falta de constancia en el propósito, el énfasis en las ganancias a corto plazo, las evaluaciones de desempeño por méritos, la movilidad de la dirección, administrar únicamente mediante cifras visibles, los costos médicos excesivos y los elevados costos de responsabilidad legal. ¿Por qué Deming las llamó enfermedades mortales?Porque consideraba que podían afectar seriamente la capacidad de una organización para mejorar, competir y mantenerse en el largo plazo. ¿Qué criticaba Deming de las evaluaciones de desempeño? Principalmente que podían atribuir a una persona resultados que también estaban determinados por el sistema, los procesos y las condiciones en las que realizaba su trabajo. ¿Deming estaba en contra de utilizar datos? No. Su pensamiento dio una enorme importancia al análisis y a la medición. La crítica se dirige a administrar únicamente mediante cifras visibles, ignorando otros elementos importantes de la organización. ¿Las siete enfermedades todavía son aplicables? Varias de ellas pueden aplicarse a organizaciones actuales, especialmente las relacionadas con visión de largo plazo, gestión de personas, continuidad administrativa y toma de decisiones. Las relacionadas con costos médicos y legales deben interpretarse considerando el contexto estadounidense en el que fueron planteadas. Conclusión Las 7 enfermedades mortales de la gerencia de W. Edwards Deming nos dejan una enseñanza que va mucho más allá de la gestión de calidad. Una empresa puede obtener buenos resultados durante un mes y estar tomando decisiones que perjudicarán su futuro. También puede culpar constantemente a sus trabajadores cuando el verdadero problema se encuentra en la manera en que está organizado el trabajo. Por eso administrar no consiste únicamente en revisar ventas, reducir costos o exigir resultados. También significa crear sistemas capaces de mejorar, aprender y mantenerse en el tiempo. Para un estudiante de administración, esta idea es especialmente valiosa. Cuando aparezca un problema dentro de una organización, antes de preguntar: “¿Quién tuvo la culpa?” puede resultar mucho más útil comenzar preguntando:“¿Qué está fallando en nuestro sistema y cómo podemos mejorarlo?” Esa diferencia representa buena parte de la filosofía administrativa que Deming intentó transmitir.

Motivación laboral: qué es, importancia, tipos y cómo mejorarla

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Imagina dos trabajadores que llegan cada mañana a la misma empresa.

Los dos tienen un salario parecido, realizan tareas similares y cuentan con los mismos recursos. Sin embargo, uno participa, propone ideas y busca mejorar su trabajo. El otro simplemente espera que termine su jornada.

¿Qué puede explicar esa diferencia?

No siempre se trata del sueldo ni de las capacidades profesionales. En muchas ocasiones entran en juego factores como el reconocimiento, el ambiente de trabajo, las oportunidades de crecimiento, el liderazgo y, por supuesto, la motivación laboral.

La motivación es un aspecto importante dentro de cualquier organización porque las empresas funcionan gracias a las personas. Podemos tener tecnología, dinero, instalaciones y buenos productos, pero finalmente necesitamos personas dispuestas a utilizar esos recursos para alcanzar determinados objetivos.

Por eso comprender qué es la motivación laboral y cómo puede mejorarse resulta especialmente importante para administradores, empresarios, estudiantes y responsables de equipos de trabajo.

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¿Qué es la motivación laboral?

La motivación laboral es el conjunto de razones, necesidades y estímulos que influyen en la disposición de una persona para realizar su trabajo y esforzarse por alcanzar determinados objetivos.

En palabras más sencillas, responde a una pregunta:

¿Qué impulsa a una persona a hacer bien su trabajo?

La respuesta puede variar bastante.

Una persona puede sentirse motivada porque disfruta lo que hace. Otra puede buscar un mejor salario. Alguien puede esforzarse porque desea ascender y asumir mayores responsabilidades, mientras que otra persona puede valorar especialmente la estabilidad o un buen ambiente laboral.

Esto nos permite comprender una primera idea importante:

no todos los trabajadores se motivan por las mismas razones.

Por eso gestionar la motivación de un equipo requiere conocer a las personas y comprender las condiciones en las que realizan sus actividades.

¿Por qué es importante la motivación laboral?

La motivación puede influir en la manera en que una persona afronta sus responsabilidades.

Un trabajador que entiende sus objetivos, siente que su esfuerzo tiene sentido y encuentra oportunidades para desarrollarse probablemente afrontará su trabajo de una manera diferente a alguien que considera que su opinión nunca es escuchada.

La motivación también puede relacionarse con aspectos como el compromiso, la cooperación, el aprendizaje y la disposición para solucionar problemas.

Pero existe una aclaración importante.

Motivar no significa simplemente conseguir que alguien trabaje más.

Una empresa también debe proporcionar condiciones adecuadas, herramientas, organización, capacitación y una dirección clara.

Pensemos en un trabajador que atiende clientes.

Puede tener muchísimas ganas de hacer bien su trabajo, pero si el sistema informático falla constantemente, nadie le explica correctamente los procedimientos y además tiene que atender a una cantidad imposible de clientes al mismo tiempo, su motivación por sí sola no solucionará el problema.

Por eso el rendimiento de una organización depende de diferentes factores que deben analizarse conjuntamente.

Tipos de motivación laboral

Existen diferentes formas de clasificar la motivación. Una de las más conocidas distingue entre motivación intrínseca y extrínseca.

Motivación intrínseca

La motivación intrínseca aparece cuando la propia actividad proporciona satisfacción a la persona.

Por ejemplo, imaginemos a una cocinera que disfruta creando nuevos platos.

Aunque recibe un salario por su trabajo, parte de su motivación también procede del placer de aprender, experimentar y observar que los clientes disfrutan sus preparaciones.

Otro ejemplo sería un profesor que experimenta satisfacción cuando consigue que sus estudiantes comprendan un tema complicado.

En ambos casos existe una recompensa que nace de la propia actividad.

Motivación extrínseca

La motivación extrínseca proviene de factores externos.

Algunos ejemplos son:

  • salario y bonificaciones;
  • premios;
  • reconocimientos;
  • ascensos;
  • beneficios laborales;
  • incentivos por resultados.

Supongamos que una empresa establece una bonificación para su equipo comercial cuando alcanza determinado objetivo de ventas.

La posibilidad de obtener esa recompensa constituye un estímulo externo.

La motivación extrínseca puede ser útil, pero una empresa no debería depender exclusivamente de premios para conseguir que las personas hagan correctamente su trabajo.

Motivación positiva y negativa

Otra clasificación diferencia los estímulos positivos de los negativos.

Motivación positiva

Se produce cuando una persona espera obtener algo favorable como consecuencia de su esfuerzo.

Puede tratarse de dinero, reconocimiento, desarrollo profesional o simplemente la satisfacción de haber alcanzado una meta.

Por ejemplo: Un trabajador recibe un reconocimiento después de desarrollar una idea que permitió mejorar la atención a los clientes.

La empresa está reforzando positivamente una determinada conducta.

Motivación negativa

Aparece cuando una persona actúa principalmente para evitar una consecuencia desfavorable.

Por ejemplo, trabajar únicamente por miedo a recibir una sanción.

Las normas y consecuencias son necesarias dentro de cualquier organización, pero construir toda una cultura empresarial alrededor del miedo puede generar problemas.

El objetivo debería ser conseguir que las personas comprendan sus responsabilidades, no mantenerlas permanentemente bajo amenaza.

Factores que influyen en la motivación laboral

La motivación de los empleados puede estar relacionada con numerosos factores. Veamos algunos de los más importantes.

1. Salario y condiciones laborales

El dinero importa.

A veces se habla de motivación como si el salario fuera irrelevante, pero sería poco realista.

Una remuneración adecuada, los horarios, los descansos, la estabilidad y otras condiciones laborales forman parte de la experiencia del trabajador.

Sin embargo, el salario tampoco explica todo.

Una persona puede recibir una remuneración atractiva y aun así sentirse insatisfecha debido a un ambiente laboral conflictivo o a una dirección deficiente.

2. Ambiente de trabajo

Imaginemos trabajar todos los días en un lugar donde nadie se comunica correctamente, existen conflictos constantes y cualquier error termina en discusiones.

Aunque el salario sea bueno, probablemente la experiencia no sea agradable.

Un buen ambiente laboral facilita la comunicación, cooperación y convivencia entre las personas.

Esto no significa que nunca existirán desacuerdos. Los conflictos forman parte de las relaciones humanas.

Lo importante es cómo se gestionan.

3. Reconocimiento

Las personas necesitan saber cuándo están haciendo correctamente su trabajo.

Y reconocer no significa felicitar por absolutamente todo.

El reconocimiento funciona mejor cuando es concreto.

En lugar de decir solamente:

“Buen trabajo”.

Un supervisor podría decir:

“La forma en que resolviste el problema de ese cliente fue muy buena. Evitaste una devolución y el cliente quedó satisfecho”.

Ahora el trabajador sabe exactamente qué hizo bien.

4. Oportunidades de crecimiento

Realizar exactamente la misma actividad durante años sin posibilidad de aprender algo nuevo puede resultar desmotivador para algunas personas.

La capacitación y el desarrollo profesional permiten adquirir nuevas capacidades y asumir mayores responsabilidades.

Además, la empresa también se beneficia porque desarrolla trabajadores más preparados.

5. Autonomía

Cuando sea posible, permitir cierto grado de autonomía puede favorecer la responsabilidad.

Supongamos que un encargado necesita pedir autorización al gerente incluso para solucionar un problema muy pequeño.

El proceso será lento y probablemente frustrante.

Si la empresa establece límites claros dentro de los cuales puede tomar determinadas decisiones, el trabajador tendrá mayor capacidad para resolver problemas.

6. Liderazgo

Un jefe puede tener conocimientos técnicos extraordinarios y aun así dirigir mal a las personas.

El liderazgo implica comunicar objetivos, proporcionar orientación, escuchar, tomar decisiones y gestionar los problemas del equipo.

La relación entre trabajadores y supervisores puede influir considerablemente en la experiencia laboral.

7. Sentido del trabajo

Las personas también necesitan comprender para qué sirve lo que hacen.

Incluso una tarea sencilla puede adquirir mayor significado cuando el trabajador entiende cómo contribuye al resultado final.

Por ejemplo, quien controla la limpieza de un restaurante no simplemente está “limpiando mesas”.

Su trabajo también contribuye a la seguridad, presentación del establecimiento y experiencia de los clientes.

Motivación laboral y satisfacción laboral: ¿son iguales?

Aunque están relacionadas, motivación y satisfacción laboral no significan exactamente lo mismo.

La satisfacción está relacionada con la valoración que una persona realiza de su experiencia laboral.

La motivación se relaciona con aquello que impulsa su comportamiento y esfuerzo.

Una persona puede sentirse satisfecha con determinadas condiciones de su trabajo, pero no necesariamente tener un fuerte deseo de asumir nuevos retos.

Diferenciar ambos conceptos ayuda a comprender mejor el comportamiento dentro de las organizaciones.

¿Cómo mejorar la motivación laboral en una empresa?

Aquí es donde la teoría se vuelve práctica.

No existe una fórmula universal para motivar a todas las personas, pero sí existen acciones que pueden mejorar las condiciones en las que trabaja un equipo.

Establecer objetivos alcanzables y claros

Decir: “Hay que vender más”. es demasiado general.

En cambio: “Nuestro objetivo este mes es aumentar las ventas un 5 % sin incrementar las reclamaciones de clientes”.

proporciona una referencia mucho más concreta.

Los trabajadores necesitan comprender qué se espera de ellos.

Reconocer los buenos resultados

Los logros importantes no deberían pasar completamente desapercibidos.

El reconocimiento puede ser económico, profesional o simbólico dependiendo de la situación.

Lo importante es que sea justo y coherente.

Escuchar al equipo

Hay problemas que un gerente puede desconocer porque no realiza diariamente determinadas actividades.

Los propios trabajadores pueden detectarlos.

Escuchar sus propuestas no significa aceptar absolutamente todas.

Significa darles la oportunidad de explicar qué está ocurriendo y analizar si sus ideas pueden mejorar el funcionamiento de la organización.

Capacitar a los trabajadores

La formación permite desarrollar nuevas habilidades.

Además, puede transmitir un mensaje importante: la empresa considera que vale la pena invertir en el desarrollo de sus personas.

Cuando existe la posibilidad, los planes de capacitación y crecimiento pueden convertirse en herramientas importantes para desarrollar talento.

Asignar correctamente las responsabilidades

Una persona puede ser excelente en atención al cliente y sentirse completamente fuera de lugar realizando una actividad para la cual no tiene habilidades.

Por eso resulta importante conocer las capacidades de los trabajadores.

Una buena distribución del trabajo busca relacionar las necesidades de la empresa con las capacidades de las personas.

Mejorar la comunicación

Muchos problemas que parecen relacionados con la motivación en realidad comienzan con una comunicación deficiente.

“Pensé que tú lo harías”.

“Nadie me avisó”.

“No sabía que eso había cambiado”.

Son frases bastante comunes dentro de organizaciones mal coordinadas.

Establecer responsabilidades y canales claros de comunicación puede evitar buena parte de esos problemas.

Ejemplo de motivación laboral en una pequeña empresa

Imaginemos un restaurante con seis trabajadores.

Durante las últimas semanas el propietario observa errores en los pedidos y nota que el equipo parece desanimado.

Su primera reacción podría ser:

“Necesito contratar gente más motivada”.

Pero decide investigar.

Habla individualmente con sus trabajadores y descubre varias cosas.

Los horarios se publican demasiado tarde, cocina y atención al cliente no tienen una buena comunicación, nadie sabe quién es responsable de determinadas tareas y algunos trabajadores consideran que hacen mucho más que otros.

Entonces comprende algo: el problema no era simplemente la falta de motivación.

También existía una mala organización.

El propietario establece horarios con anticipación, distribuye mejor las responsabilidades y comienza a realizar una reunión breve antes del servicio.

Después de algunas semanas revisa nuevamente los resultados.

Este ejemplo demuestra por qué un administrador no debería buscar soluciones antes de comprender correctamente el problema.

¿Cómo saber si existe desmotivación laboral?

No siempre es fácil detectarla.

Algunas señales pueden llamar nuestra atención: menor participación, falta de interés, conflictos frecuentes, reducción del compromiso o poca disposición para asumir responsabilidades.

Pero hay que tener cuidado.

Una señal aislada no demuestra automáticamente que una persona esté desmotivada.

Si alguien disminuye su rendimiento, podría existir un problema de capacitación, herramientas, organización o incluso una situación temporal.

Por eso conviene investigar antes de sacar conclusiones.

Errores que una empresa debería evitar

Uno de los principales errores es pensar que el dinero es la única forma de motivar.

El salario importa, pero también pueden ser importantes el reconocimiento, desarrollo, liderazgo, autonomía y ambiente laboral.

Otro error es creer que organizar una celebración ocasional solucionará problemas estructurales.

Una pizza un viernes puede ser agradable.

Pero no solucionará un ambiente laboral tóxico, salarios atrasados o responsabilidades mal distribuidas.

Y quizá el error más importante sea intentar aplicar exactamente la misma estrategia a todas las personas.

Cada trabajador puede valorar cosas diferentes.

La motivación también es responsabilidad del trabajador

Hasta aquí hemos hablado principalmente de lo que puede hacer una empresa.

Pero existe otra parte de la historia.

Una organización puede proporcionar buenas condiciones, capacitación y oportunidades, pero no puede controlar completamente las decisiones y actitudes de cada individuo.

Los propios trabajadores también tienen responsabilidad sobre su desarrollo profesional, aprendizaje y comportamiento.

Por eso una relación laboral saludable requiere compromiso de ambas partes.

La empresa crea condiciones y oportunidades; las personas deciden también cómo aprovecharlas.

Preguntas frecuentes sobre motivación laboral

¿Qué es la motivación laboral?

Es el conjunto de factores internos y externos que influyen en la disposición de una persona para realizar su trabajo y esforzarse por alcanzar determinados objetivos.

¿Cuáles son los principales tipos de motivación laboral?

Entre los más conocidos encontramos la motivación intrínseca y extrínseca, además de la motivación positiva y negativa.

¿Por qué es importante la motivación en una empresa?

Porque puede influir en el compromiso, participación, aprendizaje, cooperación y disposición de los trabajadores para desarrollar sus actividades.

¿Cómo se puede motivar a los empleados?

No existe una única fórmula. Algunas acciones incluyen establecer objetivos claros, reconocer resultados, mejorar la comunicación, ofrecer oportunidades de desarrollo y proporcionar condiciones adecuadas de trabajo.

¿El dinero motiva a los trabajadores?

Puede ser un factor importante, pero no es el único. Las personas también pueden valorar el reconocimiento, estabilidad, crecimiento profesional, autonomía y ambiente laboral.

¿Qué factores pueden disminuir la motivación?

Entre ellos pueden encontrarse una comunicación deficiente, falta de reconocimiento, pocas oportunidades de desarrollo, conflictos laborales, liderazgo inadecuado o responsabilidades poco claras.

Conclusión

La motivación laboral es un tema mucho más profundo que ofrecer premios a los trabajadores.

Las personas pueden sentirse impulsadas por diferentes razones: crecimiento profesional, reconocimiento, satisfacción personal, estabilidad, remuneración, autonomía o pertenencia a un equipo.

Por esta razón, una organización que quiera mejorar la motivación de sus empleados primero necesita comprenderlos.

Escuchar, organizar correctamente el trabajo, establecer objetivos claros, reconocer resultados y proporcionar oportunidades de desarrollo son algunas de las acciones que pueden contribuir a crear mejores condiciones laborales.

Y existe una enseñanza especialmente importante para quienes estudian administración:

cuando una persona no está obteniendo buenos resultados, no deberíamos asumir inmediatamente que le falta motivación.

Un buen administrador primero analiza las causas.

Porque detrás de un problema de rendimiento también puede existir una mala distribución del trabajo, falta de capacitación, herramientas insuficientes, problemas de comunicación o una dirección inadecuada.

Comprender esa diferencia permite pasar de simplemente “motivar empleados” a algo mucho más importante: gestionar correctamente a las personas dentro de una organización.








Generalidades de la organización: concepto, importancia, elementos y características

Cuando escuchamos la palabra organización, probablemente pensamos en una empresa con oficinas, trabajadores, jefes y diferentes departamentos. Sin embargo, una organización puede ser mucho más que eso.


Un restaurante familiar, una universidad, un hospital, una municipalidad, una asociación e incluso un pequeño emprendimiento son organizaciones. Aunque tengan tamaños y objetivos diferentes, todas necesitan personas que realicen determinadas actividades, recursos para funcionar y algún tipo de coordinación.


Pensemos en algo sencillo.


Generalidades de la organización



Imaginemos que tres amigos deciden abrir una pequeña cafetería. Uno se encarga de preparar los productos, otro atiende a los clientes y el tercero controla las compras y el dinero. Los tres persiguen un objetivo común: conseguir que el negocio funcione y sea rentable.


Desde el momento en que distribuyen responsabilidades, coordinan actividades y utilizan diferentes recursos para alcanzar ese objetivo, ya podemos hablar de una organización.


Pero ¿qué características debe tener una organización?, ¿qué recursos necesita?, ¿por qué las personas son tan importantes dentro de ella? A continuación lo veremos de una manera sencilla.


¿Qué es una organización?


Una organización puede entenderse como un conjunto de personas que coordinan sus actividades y utilizan determinados recursos para alcanzar uno o varios objetivos.


Esta definición parece sencilla, pero contiene tres elementos fundamentales:


personas + recursos + objetivos.


Sin personas que realicen actividades, difícilmente existiría una organización. Sin recursos, esas personas tendrían muchas dificultades para trabajar. Y sin objetivos, no existiría una dirección clara hacia la cual orientar sus esfuerzos.


Por ejemplo, el objetivo de una empresa privada puede ser ofrecer determinado producto o servicio y obtener rentabilidad.


Un hospital, en cambio, tiene como propósito principal brindar servicios relacionados con la salud.


Una universidad busca formar profesionales y desarrollar actividades educativas y de investigación.


Los objetivos son diferentes, pero todas estas instituciones necesitan organizar personas y recursos para funcionar.


¿De dónde proviene la palabra organización?


El término organización está relacionado históricamente con la idea de organum y con la concepción de diferentes elementos que trabajan conjuntamente formando un todo. Con el paso del tiempo, el término comenzó a utilizarse también para estudiar la estructura y funcionamiento de grupos e instituciones.


Esta idea resulta bastante útil para comprender una organización moderna.


Podemos imaginar una empresa como un sistema compuesto por diferentes partes. Ventas tiene determinadas funciones; contabilidad tiene otras; producción realiza actividades diferentes y recursos humanos cumple también su propio papel.


Pero ninguna de estas áreas debería funcionar completamente aislada.


De la misma manera que diferentes piezas de una máquina necesitan trabajar conjuntamente, las distintas áreas de una organización deben coordinarse para conseguir los resultados esperados.


¿Cuál es el objetivo de una organización?


Toda organización necesita tener una razón para existir.


Sin embargo, no basta con escribir un objetivo bonito en un documento. Ese objetivo debe convertirse en decisiones y actividades concretas.


El material que sirve de base para este artículo plantea precisamente que los objetivos deben traducirse en decisiones y orientar permanentemente las actividades de los integrantes de una organización.


Supongamos que una empresa establece como objetivo:


“Mejorar la atención al cliente durante este año”.


Para conseguirlo podría necesitar capacitar a sus trabajadores, reducir los tiempos de espera, mejorar sus canales de comunicación y medir posteriormente la satisfacción de sus clientes.


En otras palabras, el objetivo señala hacia dónde queremos ir y las acciones permiten avanzar hacia ese destino.


Además, los objetivos no necesariamente permanecen iguales para siempre. Las organizaciones necesitan adaptarlos cuando cambian las necesidades de sus clientes, la competencia, la tecnología o las condiciones del entorno.


Elementos principales de una organización


Aunque las organizaciones pueden ser muy diferentes, podemos identificar algunos elementos esenciales.


Las personas


Son probablemente el elemento más importante.


Las personas aportan conocimientos, experiencia, creatividad, habilidades y capacidad para tomar decisiones.


Además, cada trabajador llega a una organización con sus propias expectativas y objetivos personales.


Por eso existe una relación de beneficio mutuo: la organización necesita a las personas para alcanzar sus objetivos y las personas necesitan de las organizaciones para alcanzar muchos de sus objetivos profesionales y personales. Esta relación entre individuo y organización también ocupa un lugar importante en el material de referencia.


Los objetivos


Indican qué pretende conseguir la organización.


Pueden estar relacionados con ventas, crecimiento, calidad, atención al cliente, productividad, impacto social o muchas otras metas.


Los recursos


Son los medios que permiten realizar las actividades.


Aquí encontramos dinero, instalaciones, equipos, tecnología, información, materias primas y otros elementos necesarios para trabajar.


La estructura


Permite establecer cómo se distribuyen las funciones y responsabilidades.


Por ejemplo, determina quién toma determinadas decisiones, quién supervisa una actividad y quién debe realizar cada tarea.


Los procesos


Son las actividades que se desarrollan para producir un resultado.


Una empresa que vende por Internet puede tener procesos relacionados con compras, almacenamiento, ventas, pagos, preparación de pedidos, distribución y atención al cliente.


Todos ellos necesitan estar conectados.


¿Qué recursos necesita una organización?


Una organización necesita diferentes recursos para funcionar.


El material de referencia distingue cinco grandes grupos: recursos materiales de producción, financieros, de mercadotecnia, administrativos y humanos.


Veamos qué significa esto en la práctica.


Recursos materiales


Son los bienes físicos utilizados para desarrollar las actividades.


Por ejemplo, en un restaurante encontramos mesas, cocinas, refrigeradoras, utensilios, ingredientes y el propio establecimiento.


En una fábrica encontramos maquinaria, instalaciones y materias primas.


Recursos financieros


Aquí encontramos el dinero y los diferentes medios de financiación utilizados por la organización.


Una empresa necesita recursos financieros para pagar proveedores, trabajadores, alquileres, servicios, impuestos e inversiones.


Recursos de mercadotecnia


Están relacionados con las actividades que permiten conectar los productos o servicios con el mercado.


Aquí podemos encontrar las ventas, publicidad, promoción, distribución y estudios relacionados con los consumidores.


Recursos administrativos


Permiten coordinar las diferentes partes de la organización y facilitar la toma de decisiones.


Podemos encontrar aquí sistemas de planificación, control, coordinación y gestión de información.


Recursos humanos


Son todas las personas que forman parte de la organización, independientemente de su cargo o nivel jerárquico.


Y hay algo importante: las personas no deberían entenderse simplemente como otro objeto o herramienta de producción.


El propio material destaca la importancia de que los trabajadores reciban respeto, dignidad, oportunidades de desarrollo y posibilidades de participar aportando sus conocimientos e ideas.


¿Por qué es importante la organización?


Imaginemos un negocio que tiene buenos productos, suficiente dinero y varios trabajadores.


Sin embargo, nadie sabe exactamente qué debe hacer.


Dos personas realizan la misma tarea mientras otra actividad importante queda sin atender. Se compran productos que ya estaban almacenados. Nadie registra correctamente los gastos y tampoco existe una persona responsable de atender las reclamaciones de los clientes.


El problema probablemente no sea la falta de recursos.


El problema es la falta de organización.


Una buena organización permite distribuir responsabilidades, coordinar actividades, aprovechar mejor los recursos y reducir confusiones.


También facilita que cada integrante comprenda cómo su trabajo contribuye al objetivo general.


Características de una organización


No todas las organizaciones funcionan exactamente igual, pero podemos reconocer varias características comunes.


Tienen objetivos. Existe alguna finalidad que justifica su funcionamiento.


Están formadas por personas. Son las personas quienes toman decisiones y desarrollan gran parte de las actividades.


Utilizan recursos. Necesitan recursos materiales, económicos, tecnológicos y de otro tipo.


Existe una división del trabajo. Las responsabilidades se distribuyen entre diferentes personas o áreas.


Necesitan coordinación. Las distintas actividades deben conectarse para evitar que cada área funcione de manera independiente.


Interactúan con su entorno. Clientes, proveedores, competidores, gobiernos, tecnología y cambios sociales pueden afectar su funcionamiento.


Y esta última característica es especialmente importante.


La organización como un sistema abierto


Una empresa no vive dentro de una burbuja.


Lo que sucede fuera de ella puede cambiar completamente sus decisiones.


Por ejemplo, la aparición de una nueva tecnología puede modificar la manera de vender. Un cambio en las preferencias de los consumidores puede obligar a modificar productos. Un nuevo competidor puede provocar cambios en precios o estrategias.


Por eso algunas teorías estudian a la organización como un sistema abierto, es decir, un sistema que mantiene una relación constante con su entorno. Esta perspectiva aparece también en el material mediante el planteamiento de Katz y Kahn.


Un ejemplo actual resulta fácil de entender.


Durante muchos años, numerosos restaurantes dependían principalmente de los clientes que llegaban físicamente al establecimiento. Actualmente, un negocio también puede recibir pedidos mediante aplicaciones, redes sociales o páginas web.


El entorno cambió y las organizaciones tuvieron que adaptarse.


Breve evolución de las organizaciones


La manera de entender y administrar las organizaciones también ha cambiado con el tiempo.


Durante las primeras etapas del pensamiento administrativo moderno existió una fuerte preocupación por mejorar la productividad y organizar eficientemente las tareas.


La administración científica de Frederick Taylor puso especial atención en el trabajo y su eficiencia, mientras que Henri Fayol desarrolló principios relacionados con la administración y Max Weber estudió la organización burocrática y racional.


Posteriormente aparecieron enfoques que prestaron mayor atención a las personas y a las relaciones humanas dentro del trabajo.


Más adelante, las teorías de sistemas y contingencia ampliaron nuevamente la perspectiva al estudiar la relación entre las organizaciones, la tecnología y su entorno. El material de referencia presenta esta evolución histórica desde las primeras teorías administrativas hasta los enfoques posteriores orientados a la calidad y nuevas formas de gestión.


Este cambio resulta importante porque permitió comprender algo que actualmente parece evidente:


una organización no está formada únicamente por puestos, máquinas y procedimientos. También está formada por personas.


Organización formal e informal


Dentro de una empresa podemos encontrar relaciones formales e informales.


La organización formal es aquella establecida deliberadamente por la empresa.


Por ejemplo, un organigrama puede indicar que existe un gerente, debajo varios jefes de área y posteriormente supervisores y trabajadores.


La organización informal, en cambio, surge naturalmente de las relaciones entre las personas.


Dos trabajadores de departamentos diferentes pueden ayudarse constantemente, compartir información y desarrollar una relación de confianza aunque el organigrama no establezca ninguna relación directa entre ellos.


Ambas realidades pueden coexistir dentro de una misma organización.


Organización y administración: ¿son lo mismo?


Aunque están estrechamente relacionadas, no significan exactamente lo mismo.


La administración comprende un proceso más amplio relacionado generalmente con planificar, organizar, dirigir y controlar.


La organización forma parte de ese proceso y se concentra especialmente en distribuir actividades, responsabilidades y recursos para ejecutar lo planificado.


Veámoslo con un ejemplo.


Una persona quiere abrir una tienda.


Primero determina qué venderá, cuánto dinero necesita y qué resultados espera conseguir. Está planificando.


Después decide quién atenderá, quién realizará las compras, cómo se almacenarán los productos y qué recursos necesita cada persona. Está organizando.


Posteriormente coordina el trabajo diario y finalmente revisa los resultados.


Por eso administración y organización están relacionadas, pero no son conceptos idénticos.


Las personas dentro de la organización


Las organizaciones han cambiado considerablemente en la manera de entender el trabajo.


Actualmente no basta con contratar a una persona y esperar que simplemente cumpla órdenes.


Los trabajadores también buscan oportunidades para aprender, participar, desarrollarse y sentirse valorados.


Una organización que genera un ambiente de respeto, comunicación y colaboración puede favorecer tanto el bienestar de las personas como sus propios resultados.


El material proporcionado también desarrolla esta relación y señala aspectos como los intereses mutuos, la ética, el valor de las personas y el deseo de involucrarse dentro de las organizaciones.


Esto nos lleva a una idea sencilla:


las personas necesitan a las organizaciones, pero las organizaciones también necesitan a las personas.


Organización y responsabilidad social


Las decisiones de una organización pueden afectar a muchas personas fuera de ella.


Una fábrica puede generar empleo, pero también puede producir impactos ambientales.


Una empresa puede ofrecer productos útiles, pero también tiene responsabilidades frente a consumidores, trabajadores y comunidades.


Por esta razón, actualmente se habla cada vez más de responsabilidad social de las organizaciones.


El material de referencia destaca principios como el respeto a la dignidad de las personas, la solidaridad, el bien común, la corresponsabilidad, la transparencia, la honestidad, la legalidad, la justicia y la equidad.


Esto significa que obtener buenos resultados económicos es importante, pero no debería ser la única preocupación de una organización.


Ejemplo práctico: organización de un pequeño restaurante


Imaginemos un restaurante pequeño con cinco trabajadores.


Una persona se encarga de la cocina, otra prepara determinados productos, otra atiende a los clientes, una persona gestiona los pedidos y alguien controla compras, ventas y dinero.


Además, el restaurante necesita ingredientes, utensilios, equipos, dinero, proveedores y medios para promocionarse.


Todos esos elementos deben coordinarse.


Si compras no comunica qué ingredientes llegaron, cocina puede tener problemas.


Si cocina no informa que un producto se terminó, atención podría seguir ofreciéndolo.


Si nadie registra correctamente las ventas y gastos, el propietario podría pensar que está ganando dinero cuando en realidad sus costos son demasiado elevados.


Por eso organizar no significa simplemente repartir trabajos.


También significa conseguir que personas, información, actividades y recursos funcionen de manera coordinada.


Preguntas frecuentes sobre la organización


¿Qué es una organización en palabras sencillas?


Es un conjunto de personas que coordinan actividades y utilizan recursos para alcanzar determinados objetivos.


¿Cuáles son los elementos principales de una organización?


Entre los más importantes encontramos las personas, los objetivos, los recursos, la estructura y los procesos.


¿Por qué es importante la organización en una empresa?


Porque permite distribuir responsabilidades, coordinar actividades, aprovechar los recursos y orientar el trabajo hacia objetivos comunes.


¿Qué recursos utiliza una organización?


Puede utilizar recursos humanos, materiales, financieros, tecnológicos, administrativos y comerciales, entre otros.


¿Organización y administración significan lo mismo?


No exactamente. La organización forma parte del proceso administrativo. Administrar comprende actividades más amplias como planificar, organizar, dirigir y controlar.


Conclusión


Comprender las generalidades de la organización permite entender mejor cómo funcionan las empresas y otras instituciones.


Una organización no consiste simplemente en reunir trabajadores dentro de un mismo lugar. Necesita objetivos, recursos, responsabilidades, procesos y mecanismos de coordinación.


Pero existe otro elemento que no debemos olvidar: las organizaciones están formadas por personas.


Por esta razón, una buena organización debe buscar resultados sin perder de vista la comunicación, el respeto, la participación y el desarrollo de quienes forman parte de ella.


Para un estudiante de administración, comprender estos conceptos proporciona una base importante para estudiar posteriormente temas como estructura organizacional, comportamiento organizacional, recursos humanos, dirección, liderazgo y procesos administrativos.



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